Como podemos observar, en las modificaciones exteriores que se pueden hacer al vehículo no solamente se centran en la carrocería en sí. Muchas de las partes que no son visibles a primera vista son tan importantes como el resto. Este es el caso de las rejillas que se utilizan para entre otras cosas disimular los agujeros y hacer el conjunto más armónico.
Disponemos en el mercado de muchos modelos diferentes, ya sea por el tipo de entramado, material, color etc.
Las rejillas de aluminio son las más extendidas, por su dureza y peso, además de por su manejabilidad. Son rejillas fácilmente moldeables con diversas herramientas, lo cual las hace idóneas para adaptar a cualquier tipo de modificación. Las rejillas pueden encontrarse en diferentes colores, desde el color del aluminio, hasta colores anonizados y cromados.
Las rejillas plásticas son más comunes en las instalaciones de serie de los vehículos, ya que es un material más económico, pero no por ello peor que otros. Suele ser de color negro aunque no es el único disponible. Éstas son más dificiles de moldear ya que al ser un tipo de plástico duro no se puede deformar para adaptar a diferentes modelos y es necesario maquinaria específica para ello.
Básicamente una rejilla lo que hace es disimular los huecos que se dejan en las tomas de aire, tanto para el motor como en los alerones delanteros y traseros. Con esto se consigue proteger en cierta forma ya que se evita que las partículas más grandes las atraviesen y por tanto no entren dentro de los filtros.