Inicio > Reparaciones > Mantenimiento de los rodamientos de las ruedas delanteras

Mantenimiento de los rodamientos de las ruedas delanteras

Introducción

Cuando los rodamientos de Las ruedas delanteras producen ruido deben ser revisados. Esta verificación puede reducirse al lubricarlos, pero es posible que deban ser sustituidos Es posible que unos rodamientos de las ruedas delanteras defectuosos afecten a la seguridad y manejo del automóvil así como que causen un rápido desgaste de los neumáticos. En casos extremos, un rodamiento que se halle en esas condiciones puede ocasionar un bloqueo total de la rueda. Por estas razones, deben ser verificados cuidadosamente.

Verificar los rodamientos de las ruedas

Podemos saber cuándo están gastados o flojos los rodamientos delanteros comprobando la holgura existente en el cubo con la rueda fijada a él. Algunas personas intentan realizar esta verificación mientras la rueda todavía está en contacto con el suelo, pero es mucho mejor efectuarla después de haber elevado la parte delantera del automóvil con un gato y haber colocado caballetes. Con la rueda levantada agarramos firmemente la parte superior e inferior de la misma e intente moverla hacia adelante y hacia atrás. Si advertimos que la rueda se mueve, comprobaremos que esta holgura se halla en el conjunto del cubo y no en una suspensión o dirección flojas. Para verificar esto último tenemos que pedir a alguien que mueva la rueda mientras que comprobamos bajo el automóvil que no se produce movimiento en la dirección o en la suspensión. Si la holgura no está localizada en el rodamiento de la rueda sino en otro componente, atenderemos primero éste. Los rodamientos deben tener una pequeña cantidad de juego; algunos manuales lo cifran en 2 mm en la llanta de la rueda. Aunque el ajuste puede compensar algo este movimiento, un rodamiento flojo deberá ser sustituido.

Mientras las ruedas delanteras estén levantadas del suelo, las haremos girar con la mano y verificaremos si se produce cualquier mido que pudiera estar causado por un rodamiento defectuoso. Un ruido muy ligero puede ser subsanado lubricando el rodamiento con grasa. Si la rueda no gira libremente, puede ser a causa de la acción de los frenos. En los modelos con frenos de tambor, la rueda puede ser liberada aflojando el ajustador, pero en los modelos con frenos de disco puede que sea necesario retirar ligeramente las pastillas del disco o incluso extraerlas de la mordaza. No hay que olvidarse de comprobar a fondo los frenos.

Si observamos que los rodamientos hacen demasiado ruido o parece que tienen un exceso de holgura, su ajuste, limpieza o engrase sólo le reportarán una solución temporal. En estos casos es mejor que coloquemos unos rodamientos nuevos.

Algunos automóviles, poseen rodamientos delanteros que salen como una sola unidad. Sacar estos rodamientos del cubo puede resultar dificil, por lo que será menos costoso que desmontemos el cubo de la rueda y lo llevemos al concesionario para que le saquen los rodamientos viejos.

Si los rodamientos del vehículo no pueden ser ajustados, como ocurre con los que están montados en algunos modelos de tracción delantera, no debemos intentar eliminar el juego existente apretando demasiado la tuerca del cubo. Esto puede ocasionar un sobrecalentamiento de los rodamientos.

Ajustar los rodamientos

Las cantidades de juego de poca entidad que existen en los rodamientos de rueda a veces pueden ser eliminadas mediante su ajuste. Por lo general, los rodamientos y el conjunto del cubo están sujetos en su posición en la mangueta por una gran tuerca o un par de tuercas. En algunos automóviles se utiliza una única tuerca almenada junto con un pasador que la retiene en su posición. Otros modelos utilizan una segunda tuerca que sirve para bloquear todo el conjunto.

Comenzaremos consultando el manual del vehículo para saber si dispone de rodamientos de rueda ajustables. Algunos automóviles están equipados con conjuntos de rodamientos de bolas no ajustables que proporcionan la holgura correcta siempre que la tuerca del cubo sea apretada a un par determinado.

Si observamos cualquier tipo de juego en este tipo de rodamiento deberemos colocar uno nuevo.

Una vez estemos seguros de que el automóvil tiene rodamientos ajustables, empezaremos por aflojar las tuercas o pernos que mantienen sujeta la rueda. Los aflojaremos sólo un poco, de forma que puedan ser extraídos con toda facilidad cuando hayamos elevado el automóvil. Luego, levantaremos la parte delantera del automóvil y la sostendremos sobre caballetes para que podamos sacar los pernos o tuercas y retirar la rueda.

En medio del disco o tambor de freno veremos una tapa de metal en forma de cúpula. Esta contiene la grasa alrededor de la mangueta e impide que la suciedad alcance el interior del conjunto del rodamiento. Por lo general, puede ser extraída haciendo palanca cuidadosamente con un destornillador grande o un par de alicates. En algunos modelos esta tapa se halla roscada en su posición y sólo puede ser sacada desenroscándola con un par de alicates, normalmente en la dirección opuesta a la rotación de la rueda, esto es, en el sentido de las agujas del reloj en la rueda izquierda.

En algunos automóviles la conexión del velocímetro está fijada a la tapa de engrase, por lo que para extraerla primero debemos quitar el clip que sujeta dicha conexión en su lugar. Cuando hayamos quitado la tapa de engrase, podremos ver la gran tuerca de retención junto con su dispositivo de bloqueo. Si éste consiste en un pasador y una tuerca almenada, enderezaremos primero el pasador con un par de alicates y luego lo retiraremos lentamente de su agujero. Si el pasador se ha roto en el interior del orificio y no podemos cogerlo con los alicates, usaremos un martillo y un punzón fino para golpear hacia afuera el pasador bloqueado.

En algunos automóviles el cubo está sujeto al eje por dos grandes tuercas con una placa de retención entre ambas. El ajuste del rodamiento se efectúa girando la tuerca interior, pero antes de que podamos moverla debemos enderezar el freno de arandela existente en la tuerca exterior utilizando un martillo y un pequeño cortafríos. Entonces ya podremos mover la tuerca exterior y la placa de retención.

Otro diseño, utiliza dos tuercas que se bloquean una contra otra. Sin embargo, para fijar las tuercas se utiliza un pasador en lugar de una placa. Cuando hayamos retirado el pasador necesitaremos dos llaves iguales, para impedir que la tuerca interior gire mientras aflojamos la exterior. Después de esto, ya podremos girar la tuerca interior para realizar el ajuste.

No obstante, en cualquier sistema, después que hayamos liberado la tuerca de ajuste, ya podremos girarla hacia adentro para eliminar el juego del rodamiento. Pero antes de realizar el ajuste, extraeremos la arandela de empuje y el rodamiento exterior, de forma que podamos inspeccionarlos; deben deslizarse fácilmente del extremo de la mangueta. Comprobaremos que el rodamiento se halla intacto y bien cubierto de grasa. Si observamos que la grasa no está en buenas condiciones, tendremos que desmontar la mangueta y el conjunto del rodamiento para limpiarlo y rellenarlo con grasa nueva.

Si advertimos que el rodamiento está bien lubricado, lo colocaremos de nuevo en su asentamiento junto con la arandela y procederemos al ajuste. Esta fórmula varía de un automóvil a otro. Muchos mecánicos giran simplemente la tuerca grande hasta que gran parte del juego ha desaparecido, pero el cubo todavía gira libremente. Esta operación es bastante rudimentaria, pero en algunos automóviles puede dar aceptables resultados. Sin embargo, esta solución debe ser considerada provisional; es más sensato seguir las recomendaciones del fabricante. Comprobaremos el manual para seguir este procedimiento. Es posible que debamos apretar la tuerca central hasta un par determinado y girar el cubo al mismo tiempo, de forma que el rodamiento se asiente uniformemente, y entonces aflojar algo la tuerca.

Sin embargo, es más normal que el fabricante proporcione una cifra de juego longitudinal. Éste se mide normalmente deslizando una galga del espesor recomendado entre el rodamiento exterior y la arandela; el ajuste debe ser suave. Si observamos que la galga entra muy holgada o excesivamente apretada, utilizaremos una llave para girar la tuerca de ajuste hasta que la distancia sea correcta. Posiblemente, luego tendremos que girar un poco la tuerca en uno u otro sentido para que podamos colocar de nuevo el pasador.

Extraer los rodamientos de rueda

Si los rodamientos se han desgastado tanto que es imposible solucionar el problema mediante su ajuste, entonces deberemos cambiarlos.

Empezaremos siguiendo el procedimiento descrito en el 2° paso para retirar la tapa de engrase y la gran tuerca central. En los modelos con disco de freno, antes de que podamos extraer de la mangueta el conjunto del cubo y del disco, deberemos desmontar la mordaza del disco de freno y sacarla. A menudo es más fácil sujetarla con alambre a algún componente de la suspensión o de la dirección. Esto eliminará la tensión del latiguillo del freno. También constituye una buena idea colocar un trozo de madera, a modo de cuña, entre las pastillas para asegurarnos de que los pistones no se salen de su posición. Pinzaremos y desconectaremos el manguito del freno si un tubo rígido impide que retiremos la mordaza.

A medida que desmontamos el rodamiento de la rueda iremos dejando todos los componentes en el orden en que los vamos retirando sobre una hoja de papel limpio. También podremos trazar un dibujo a medida que realizamos la operación .

Sacaremos el rodamiento exterior y la arandela de empuje fuera del eje y extraeremos el conjunto del cubo y el freno de disco. En algunos casos deberemos hacer un poco de fuerza para realizar esta operación porque la junta en el interior del cubo mantendrá el conjunto sobre el eje.

Si ponemos de nuevo la rueda en su lugar con los pernos o tuercas colocados a mano, probablemente obtendremos la suficiente fuerza de palanca para extraer el cubo del eje.

Si el vehículo dispone de frenos de tambor, puede que primero sea necesario aflojar los ajustadores, pero de todas formas el procedimiento será el mismo y el tambor y el conjunto del cubo deben deslizarse fácilmente. Si tenemos problemas para extraer el cubo de la mangueta ya sea con frenos de disco o de tambor, posiblemente necesitaremos un extractor ajustable. Colocamos las patas del mismo de forma que pueda asir la parte trasera del cubo mientras la columna central se apoya firmemente en la punta de la mangueta. A medida que vayamos apretando el extractor, las patas tirarán del cubo hacia afuera.

Una vez tengamos fuera el cubo, usaremos un destornillador para apalancar la junta de la parte posterior del cubo. Esta junta siempre debe ser cambiada por una nueva cuando volvamos a colocar los rodamientos. Si sólo tenemos que untar los rodamientos con grasa no hay que preocuparse en extraer los anillos de retención de la mangueta. Los rodamientos viejos sólo deben ser limpiados con parafina o gasolina; luego los secamos de forma que se pueda verificar si los rodillos están desgastados o existe una holgura general. Comprobaremos si los rodillos están picados o dañados.

Ahora engrasaremos los rodamientos y observamos si giran libremente. En caso positivo y si los rodamientos todavía son útiles, aplicaremos grasa de alto punto de fusión entre los rodillos asegurandonos de que ésta penetra en el conjunto del rodamiento. Aplicamos también grasa en el cubo, pero dejaremos un espacio para que penetre algo de aire. Ahora ya podremos montar los rodamientos y el cubo.

Colocar rodamientos nuevos

Para la colocación de rodamientos nuevos antes debemos quitar los anillos de retención del cubo. Para ello habrá que golpearlos ligeramente hacia afuera utilizando un martillo y un punzón. Para retirar el anillo interior lo golpearemos cuidadosamente desde el lado opuesto del cubo ayudándonos de las dos ranuras que por lo general están practicadas en el interior del cubo para este propósito. Trabajaremos desde un lado al otro hasta que el anillo de retención salga y entonces repetiremos la tarea en el otro anillo. Puede que tengamos que realizar un gran esfuerzo y usar un pesado martillo para realizar esta operación. Debemos procurar no doblar el anillo en el cubo, ya que entonces quedaría atascado. Si ocurre esto, la única solución consiste en romper el rodamiento usando un cortafríos.

En muchos casos, el anillo interior del rodamiento saldrá junto con el exterior. Sin embargo, en otros, el anillo interior permanecerá fijado firmemente en su alojamiento en el interior de la mangueta. Quizá podamos sacarlo utilizando un martillo y un punzón, de la misma forma que hemos extraído los rodamientos del cubo. Pero en algunos automóviles puede que haya utilizar un extractor de rodamientos.

El manual del vehículo indicará cómo proceder en este caso. Primero compararemos el coste de estas herramientas con el de un trabajo de un profesional.

No es conveniente dejar las piezas viejas de rodamientos en sus alojamientos simplemente porque resulta dificil su extracción. Los anillos pueden estar gastados u ovalados.

Cuando hayamos limpiado todas las piezas con petróleo podremos comparar los nuevos anillos de retención y los rodamientos con las piezas viejas para asegurarnos de que son las mismas. Guardaremos los viejos anillos porque son muy útiles para la instalación de los nuevos; no debemos golpear nunca directamente sobre los anillos de los rodamientos.

Envolveremos el cubo que contiene los nuevos anillos con una cantidad generosa de grasa de alto punto de fusión y la aplicaremos también cuidadosamente a los nuevos rodamientos. Instalaremos una nueva junta utilizando un martillo y un trozo de madera. Ahora ya podremos colocar de nuevo el conjunto en la mangueta. Ajustaremos la gran tuerca central al par de apriete recomendado para asegurarnos de que los anillos de retención están totalmente apretados en la mangueta y que los rodamientos se hallan firmemente asentados. Ahora aflojaremos la tuerca y ajustaremos los rodamientos como se ha indicado en el 2.° paso.

Como actúan los rodamientos de rueda

En muchos automóviles, tanto de tracción delantera como de propulsión trasera, el cubo al que está fijado la rueda delantera da vueltas sobre una mangueta. La rueda puede girar libremente porque el cubo se asienta sobre rodamientos interiores y exteriores. Según el tipo y la marca del automóvil, estos rodamientos pueden ser de bolas enjauladas o, más comunes, de rodillos que se mueven contra los anillos de rodadura exterior e interior situados a cada lado del cubo. Por lo general, los rodamientos de rodillos son cónicos, de forma que es posible ajustarlos. Los rodamientos están envueltos en grasa para mantenerlos constantemente lubricados. El correcto ajuste de los rodamientos cónicos es muy importante y, en muchos casos, constituye un trabajo que puede ser realizado por una persona especializada. Los rodamientos con demasiada holgura, o, por el contrario, escaso juego, se desgastarán rápidamente y comenzarán a hacer ruido que por lo general aumenta cuando se toma una curva. Este ruido indica que los rodamientos están bastante desgastados y necesitan ser renovados.